EL MUNDO

27 julio 2012

 

Una 'rubia' bien fresquita

Beatriz G. Portalatín

 

Produce beneficios en la salud, pero sólo si su consumo es moderado. Los efectos principales se producen en el sistema cardiovascular. Es buena para los deportistas porque reduce el estrés oxidativo.

 

No tiene celos y no se siente pequeña ante su 'compañero', el vino. Siempre en dosis pequeñas y, como en las grandes ocasiones, mejor acompañada. La 'rubia' tiene efectos positivos en nuestra salud y además rompe mitos: la cerveza no engorda. Pero, en este caso más que en otros, conviene matizar. El consumo moderado de cerveza (esto es, dos 'cañas' diarias para los hombres y una para las mujeres) puede aportar beneficios a nuestro cuerpo. Pero si se supera esta dosis, tiene los efectos contrarios.

 

Los últimos datos de Cerveceros de España (en mayo de 2012) señalan que nuestro país se mantiene como cuarto país productor de cerveza de la Unión Europea, aunque con un consumo más moderado que la media: 48,2 litros per cápita.

 

"En nuestro contexto de dieta mediterránea, la cerveza ejerce una función social, pero en contra de lo que se piensa, en España se bebe mucha menos cerveza que en otros países europeos, y además su consumo se hace de una forma más adecuada", declara el doctor en Nutrición y especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, Lluis Serra. Defiende esta bebida dentro de la dieta mediterránea y afirma que ésta, combinada con los alimentos clásicos de esta dieta, obtiene "grandes beneficios", apunta este experto que también preside la Fundación Dieta Mediterránea desde el año 1996.

 

Dentro de una buena alimentación y de ejercicio físico

Así lo afirma también el especialista en Nutrición y Dietética Dayana Gomes que es además vocal de la Asociación de Dietistas-Nutricionistas de la Comunidad de Madrid (ADDINMA). "Siempre que sea un consumo moderado y dentro de unos hábitos saludables de alimentación y ejercicio, tiene efectos positivos".

 

Precisamente, ésa es la fórmula perfecta para su consumo que defiende Ramón Estruch, doctor del Servicio de Medicina Interna del Hospital Clinic de Barcelona: "dieta mediterránea, ejercicio físico y cerveza". "Defendemos esta bebida siempre dentro del contexto de la dieta mediterránea, es ahí donde se obtienen los verdaderos efectos positivos", afirma este especialista que forma parte del Comité Científico del Centro de Información Cerveza y Salud.

 

¿Dónde se obtienen los efectos?

El consumo moderado de cerveza tiene beneficios "principalmente en el sistema cardiovascular", apunta el doctor Serra, ya que contiene polifenoles y antioxidantes naturales que son los responsables de 'luchar' contra enfermedades cardiovasculares. También favorece la reducción de los fenómenos oxidativos, responsables del envejecimiento. Por esto último, es buena para los deportistas, aseguran. Tomar una cerveza, después de hacer ejercicio de más de una hora, es positivo. Eso sí, "siempre que vaya acompañada de una buena alimentación", reiteran.

 

Señalan que "la cerveza tiene aproximadamente la misma cantidad de estos compuestos que el vino, la sidra o el cava".

 

Otras áreas donde el consumo moderado ejerce beneficios es en el sistema inmunitario y en la salud ósea. "Es fundamental, además para ayudar a hidratarnos", tal como refleja el último informe de la sociedad Cerveza y Salud; sobre todo en estos meses de calor y altas temperaturas. Al estar compuesta en un 92% por agua, ayuda a mantener 'a tono' los niveles de hidratación.

 

El efecto adverso si se excede el consumo recomendable

Si se excede, los efectos se retraen rápidamente. En la cerveza, no podía ser menos. El alcohol, tal como afirma el miembro del Comité Científico del Centro de Información Cerveza y Salud, tiene una "doble cara".

 

Un consumo de cerveza más elevado del indicado produciría directamente el efecto contrario. El doctor en Nutrición enumera las dos principales consecuencias que puede generar: obesidad y un empeoramiento significativo del sistema inmunitario. Además, puede desarrollar un gran número de problemas sociales y laborales. "Sobre todo, accidentes domésticos", indica el doctor Serra.

 

Del mismo modo, los doctores especifican que las personas que tengan familia con problemas cardiovasculares y aquellas con antecedentes de consumo de alcohol, son mucho más sensibles al alcohol, por tanto, su consumo no es recomendable "de ningún modo". Gomes asevera: "No deben tomar cerveza bajo ningún concepto aquellas personas que por tener una condición patológica (enfermedades hepáticas, renales, cardiovasculares, entre otras) su médico le tenga prohibido la ingesta".

 

La 'sin',

La misma 'rubia', pero sin alcohol, puede beneficiar a otros grupos de población, sobre todo mujeres embarazadas. Hay estudios que indican que favorece la producción de leche materna durante la lactancia.

 

La cerveza sin alcohol apenas tiene calorías y por esta misma razón puede ser una opción muy recomendable en dietas de adelgazamiento, ya que como afirman los expertos "ayuda a romper la monotonía de la dieta".

 

La experta en Nutrición, Dayana Gomes afirma que el consumo moderado de cerveza sin alcohol puede considerarse "inocuo" a la par que aporta mayor diversidad de sustancias nutritivas que muchos refrescos y bebidas industriales. Está claro, asegura, que en la población infantil, embarazada, mujeres que dan el pecho y la población en general, no habrá mejor bebida que un vaso de agua, leche o zumo de fruta natural. Concluye que "la variedad y el equilibrio no está sólo en la alimentación si no también en las bebidas que consumimos".